viernes, 16 de febrero de 2007
Mantícora
Las manticoras tienen su origen en la mitología persa, criaturas comedoras de hombres como su nombre indica en el persa original. Aparentemente las manticoras se introdujeron en la mitología griega a través de Ctesias, un médico griego en la corte del rey Artaxerxes II en el cuarto siglo antes de Cristo en su obra Indika (India) sobre historia natural, desaparecida en la antigüedad. Aunque algunos estudiosos como Pausanias dudaban de la descripción original de Ctesias y atribuían el origen de la manticora a una descripción exagerada de tigres hindúes, Plinio el Viejo consideró estas criaturas como auténticas incluyendo descripciones de ellas en su influyente Naturalis Historia (c. 77). Posteriormente, Claudio Eliano introdujo también a las manticoras en su obra De Natura Animalium (IV; 21) obra utilizada como base para la mayoría de bestiarios europeos durante la Edad Media.
Súcubo
En las leyendas de la Edad Media, un súcubo es un demonio femenino que acude a un hombre en sus sueños, especialmente monjes, para seducirlos y mantener relaciones sexuales, absorbiendo energía del hombre para mantenerse, a menudo hasta el punto de agotarlo o matarlo. Los más conocidos son Abrahel, Baltazo, Bietka, Filotano, Florina Vasordiel y Mancerinio. Uno de los más relevantes en la Demonología es Lilito, que se trasformaba en una mujer de opulentas formas y que gustaba de seducir a los artistas para que la utilizasen como modelo en sus creaciones, especialmente si se trataba de motivos religiosos. La leyenda de los súcubos es una explicación del fenómeno de las poluciones nocturnas y la parálisis del sueño.
Ejemplos de Súcubos extraídos de la mitología y la fantasía son:
Lilith y el Lilin (Judaísmo), Lilitu (Sumerio) y la Rusalka (eslavo).
De acuerdo con el Tratado Malleus Maleficarum, o el "Martillo de las brujas", los súcubos recogerían el semen de los hombres con los que han mantenido relaciones sexuales, y que a posteriori los íncubos usarían para preñar a otras mujeres. Los niños así concebidos eran supuestamente más susceptibles a la influencia de los demonios.
Desde el siglo XVI, el grabado de un súcubo en el exterior de una posada indicaba que el establecimiento también servía como un burdel.
Los súcubos sobreviven en el folclore tradicional y contemporáneo latinoamericano. Es el caso de la Fiura de Chiloé y de historia recurrentes sobre mujeres malignas sobrenaturales que aparacen al viajero (por ejemplo a los camioneros) en caminos solitarios, con la intención de seducir y provocar daño.
Por tanto, y resumiendo, este fue el nombre que desde la religión católica se le dio a las mujeres imaginarias que aparecían en los sueños sexuales del clérigo que aparecían como causa de la necesidad sexual que todo ser humano habitual posee, así como de la compañía sentimental, sin embargo, el celibato y la castidad son dones que el clérigo debe cultivar para vivir como Cristo, en cumplimiento de los votos monásticos que ha profesado y se podrían tomar como un sacrificio ofrecido a Él. Incluso puede contribuir al autocontrol general de la persona.
Íncubo
Si la mujer queda embarazada puede dar a luz niños deformes, de fácil control por parte del mal ,o con habilidades especiales (como el mago Merlín, hijo de un íncubo y de una novicia, según una de las tantas versiones de su nacimiento). El íncubo chupa la energía corporal de la persona en el momento del sexo, de esta manera vive o se hace más fuerte. En casos extremos de acuerdo a quienes los estudian, puede llegar a darle un paro al corazón de la víctima e incluso matarla por la succión energética ocasionada, dejando a la víctima débil o enfermiza.
Caribdis
Vivía en una gruta situada en uno de los salientes del estrecho de Mesina, en el lado opuesto del estrecho vivía otro monstruo legendario, Escila. Estos monstruos simbolizaban los peligros a los que los navegantes debían enfrentarse.
Ulises cruzó dos veces el estrecho de Mesina. La primera vez prefirió enfrentarse a Escila, consiguió pasar pero perdio a seis marineros. La segunda vez, tras la matanza de las vacas del sol, Zeus envio una tempestad que arrastró el barco hasta el abismo de Caribdis. Solo Ulises, que no había participado en el festín elaborado con las vacas, pudo salvarse. Cuando el héroe iba a ser engullido, logró asirse a una higuera que crecía en la entrada de la gruta del monstruo, después cuando Caribdis regurgitó lo tragado, Ulises se agarró al mástil de su antiguo barco.
Tifón
Tifón era un ser monstruoso, más alto que cualquier montaña. En vez de dedos tenia cabezas de dragón, de cintura hacia abajo estaba formado por serpientes, poseía alas y sus ojos despedían fuego y víboras.
Como este engendro ambicionaba el dominio del mundo, atacó el Olimpo. Cuando los dioses lo vieron, huyeron despavoridos a Egipto, donde se ocultaron bajo la forma de diversos animales. Apolo se transformó en Milano, Ares en pez, Dionisio en macho cabrio, Hermes en ibis, etc. Solo Atenea y Zeus hicieron frente al engendro. En el monte Casio se entabló una feroz contienda entre Zeus y Tifón. Aunque al principio parecía que Zeus llevaba ventaja, finalmente Tifón consiguió arrancar al señor del Olimpo la hoz con la que le atacaba y armado con ella, cercenó los tendones de su oponente, haciéndole perder toda su fuerza. Después Tifón metió los tendones dentro de una piel de oso y llevó el paquete a Cilicia. El paquete fue guardado en un lugar que llamado "gruta Coricia", bajo la custodia de la dragona Delfine.
Hermes y Pan rescataron los tendones y se los devolvieron a Zeus, consiguiendo de esta forma que el dios recuperase su fuerza. Montado en un carro con caballos alados, Zeus emprendio la búsqueda de Tifón. Una vez localizado se reanudó la lid. Durante este enfrentamiento, Tifón se dirigió al monte Nisa, donde las Moiras le habían informado que existían unos frutos mágicos que le proporcionarían fuerza. Zeus salió tras él y la batalla continuó hasta que Zeus lanzó contra Tifón el monte Etna. Según unas versiones, aún se oyen los lamentos del monstruo atrapado bajo el monte. Según otras, Tifón murió al ser aplastado por el Etna y su cadáver fue arrojado al Tártaro. En algunas tradiciones se le denomina el desnacido, al ser entregado de nuevo al seno de su madre Gea, la tierra.
Cerbero
Normalmente se le representa como a un perro con tres cabezas, lomo con multitud de cabezas de serpiente saliéndole de él y cola de serpiente. Otras tradiciones lo describen como un perro con numerosas cabezas, de cincuenta a cien.
Aparece en varios mitos junto a ilustres personajes mitológicos. Uno de los doce trabajos que Euristeo impuso a Heracles fue el traerle a Cérbero. Heracles tras iniciarse en los misterios de Eurisis partió en pos del can. El dios de los infiernos le concedió llevárselo si conseguía someterlo sin utilizar armas. Heracles realizó la prueba tal y como se le había pedido, pero cuando llegó a Micenas con el perro, Euristeo despavorido le ordenó que lo devolviese.
En otra ocasión, la sibila de Cumas durmió al perro con una especie de pastel, cuando guiaba a Eneas hasta los campos elíseos para que el héroe pudiese conferenciar con su padre, Anquises.
Orfeo amansó al can con su música, ésto le permitió al infeliz esposo traspasar las puertas del Hades para buscar a su amada Eurídice, muerta por la picadura de una serpiente.
Escila
Antiguo monstruo marino cuyas primeras representaciones nos muestran un engendro con la mitad superior de mujer y la mitad inferior de serpiente o dragón. Con el tiempo el mito evolucionó hasta aparecer como una mujer de la que salían por su parte inferior seis medios perros, con una cabeza y dos patas cada uno.
El origen del monstruo tenía varias versiones. Según una, Escila era una hermosa muchacha de la que se enamoró Glauco, el doncel despreció a la maga Circe por Escila, en venganza Circe la metamorfoseó. Otra versión contaba que el enamorado de Escila era Poseidón, su esposa Anfitrite despechada pidió a Circe la transformación. Aún una tercera, relata que tanto Glauco como Poseidón la pretendían y que la transformación fue una venganza de Poseidón porque el elegido fue Glauco.
Vivía en una cueva en el estrecho de Mesina. Cuando algún marinero se ponía a su alcance, Escila lo devoraba. Este engendro aparece en las aventuras de Ulises. El héroe logró escapar del peligroso monstruo, pero durante la aventura, seis de sus compañeros fueron devorados.
Ciertas tradiciones adjudican la muerte de Escila a Heracles Cuando el héroe regresaba a Micenas tras robar los bueyes de Geríones, Escila se comió parte del ganado. Se entabló un combate entre el héroe y el engendro que ganó Heracles. Sin embargo, se contaba que después Forcis la había resucitado.
Ortro
Custodiaba los rebaños de Geríones. Murió de un mazazo que le asestó Heracles, cuando el héroe acudió a robar el ganado que vigilaba Ortro. Aunque su descripción varía, lo habitual es considerarle un perro con dos cabezas.
Equidna
Esfinge
Este engendro está relacionado con el ciclo tebano y la leyenda de Edipo. Fue mandado por Hera, como azote para la ciudad de Tebas. El motivo habría sido castigar a Layo, rey de Tebas, por el rapto y violación a las que este soberano sometió a Crisipo, un hijo de Pélope.
La Esfinge habitaba en un monte cercano a Tebas llamado Ficio. El engendro proponía un complejo enigma a todo el que pasaba por las cercanías de su morada. Tras fallar la solución al acertijo, el monstruo devoraba al infeliz transeúnte.
Solo Edipo consiguió descifrar el enigma. Viéndose derrotada, la Esfinge se arrojó desde lo alto del monte. Según otras versiones, su muerte se debió a que el propio Edipo la a travésó con su lanza.
Grayas
Son tres hermanas que nacieron con el pelo gris, un solo ojo y un solo diente para las tres, que utilizaban por turnos. Se llaman Enio, Pefredo y Dino. Vivían en el occidente extremo y su misión era vigilar el camino que conducía a la morada de la Gorgonas. Solo estaba alerta la que tenía el ojo, mientras, las otras dos dormían. Aparecen únicamente en la leyenda de Perseo.
Perseo se las arregló para arrebatarles el ojo y con las tres hermanas dormidas, pudo llegar hasta las Gorgonas. Otra versión del mito, nos relata que las Grayas poseían el secreto para vencer a la única de las tres Gorgonas que no era inmortal, Medusa. Perseo informado de este hecho por Hermes y Atenea, robó a la Grayas el diente y el ojo, con ellos en su poder, las obligó a revelarle el secreto. Finalmente, le indicaron el camino hasta unas ninfas que custodiaban unos objetos mágicos a través de los cuales podría vencer a Medusa. Las ninfas se los entregaron con la promesa de ser devueltos. Estos objetos eran: unas sandalias aladas, que volaban; una alforja, donde guardar la cabeza de Medusa y el casco de Hades, que proporcionaba la invisibilidad.
Ave Fénix
Las tradiciones difieren respecto a la duración de su vida, que según unos sería de unos quinientos años y según otros alcanzaría la formidable cifra de doce mil novecientos cincuenta y cuatro años. Era un animal único en su género, por lo que no podía reproducirse uniéndose a otro de su misma especie.
Vivía en Etiopia hasta el momento de su muerte. Cuando sentía llegar la época de su defunción, formaba una pira con plantas aromáticas como el incienso y el cardomomo. Aquí las tradiciones discrepan tomando varias direcciones. La versión más popular relata como el Fénix se tumbaba en la pira, la prendía fuego y de sus cenizas surgía el nuevo Fénix. Otra versión sin embargo, relata como el Ave Fénix una vez acostado en la pira, muere impregnado por su propio semen. De aquí nace el nuevo Fénix, que toma el cadáver de su padre y lo deposita en el interior de un tronco de mirra hueco. Después transporta el tronco hasta la ciudad de Heliopolis. En su viaje es acompañado por un concurrido cortejo, compuesto por bandadas de aves de distintas especies. Cuando llega al altar del sol, en el templo de Heliopolis, deposita a su antecesor sobre el altar. Un sacerdote del templo del sol comprueba con un antiguo dibujo del Fénix la autenticidad del animal y una vez hecha la comprobación, incinera al viejo Fénix. Concluida la ceremonia, el nuevo Fénix regresa a Etiopía donde vive alimentándose de gotas de incienso hasta el fin de sus días.
Minotauro
Centauros
Son seres monstruosos, su cuerpo de cintura hacia abajo tendría forma de caballo y de cintura para arriba de hombre. A veces también son representados como hombres erguidos, de cuyo trasero sale la parte posterior de un caballo.
Vivían en los bosques de la Élide, Arcadia y Tesalia. Sus costumbres son salvajes y primitivas. Comen carne cruda y cazan armados de palos y piedras. Aunque suelen aparecer como una unidad, a veces sobresale el nombre de alguno de ellos como en los casos de Neso, Folo y Quirón. Solo los dos últimos difieren de sus compañeros por tener un carácter apacible, ser hospitalarios y amigos de los humanos.
Es célebre el episodio en el que, por ser familiares del novio, fueron invitados a las bodas de Pirítoo con Hipodamía. Tras emborracharse, intentaron violar a la desposada y raptar a las invitadas. Los lapitas después de una sangrienta batalla lograron reducir a los Centauros y expulsarlos de Tesalia. Esta leyenda simboliza el triunfo de la civilización sobre la barbarie.
Esta no es la única ocasión en la que los Centauros aparecen intentado raptar y violentar a mujeres. El Centauro Euritión trato de arrebatar a Mnesímaca de las manos de Heracles, su prometido. También el Centauro Neso intentó violar a Deyanira, la esposa de Heracles. Los Centauros Hileo y Reco trataron de violar a Atalanta.
En las leyendas de los Centauros aparecen las Centáureas y la prole de ambos. Los Centauros son también denominados Hipocentauros.
Sirenas
Son monstruos marinos con la mitad superior con forma de mujer y la mitad inferior con forma de ave. Su número varía según las versiones. En un principio eran dos y se llamaban Agláope y Telxíope, posteriormente fueron añadidas Teles, Redne, Molpe, Pisínoe, Parténope, Leucosia y Ligia.
Poseían una maravillosa voz con la que osaron retar a las Musas. La competición fue vencida por las Musas, que como castigo a su osadía, arrancaron las plumas a sus rivales. Avergonzadas, las Sirenas se retiraron a las costas Sicilianas, cerca del estrecho de Mesina.
Con sus cantos atraían a los incautos marineros, que incapaces de resistirse, chocaban irremediablemente contra las rocas. Tras el naufragio, los navegantes eran devorados por las Sirenas.
Cuando Ulises pasó cerca de ellas, logró evadir el peligro gracias a los consejos de Circe. El héroe taponó los oídos de su tripulación con cera, pero como él deseaba oír tan hermosos cantos, ordenó que lo atasen al mástil del barco. De esta manera consiguió sustraerse al influjo de las mágicas melodías.
También los argonautas pasaron cerca de las Sirenas, sobreviviendo al intento. Cuando estaban junto a ellas, Orfeo entonó tan bellas canciones, que los argonautas no se sintieron embrujados por el canto de las Sirenas. Solo Butes se arrojó al mar en su intento de alcanzarlas, pero fue salvado por Afrodita.
Según un oráculo, las Sirenas perecerían cuando un mortal pudiese sustraerse al hechizo de sus cantos. Por lo que existe una leyenda que relata como las Sirenas se sumergieron en el mar después de que lograse pasar Ulises, y tras la derrota que les infligió Orfeo, se suicidaron.
Estos monstruos femeninos estaban situados en los limites del mundo conocido y simbolizan la advertencia de los peligros que pueden acechar a los que pretendan traspasar esta frontera. La idea del cambio de un mundo, a otro desconocido, derivó en una asociación de la Sirenas con el mundo de los muertos. De manera que son finalmente consideradas divinidades de ultratumba. Cantaban para los bienaventurados y representaban la armonía celestial. Por lo que frecuentemente podemos encontrarlas representadas en sarcófagos.
Gorgonas
Se las representa con la cabeza llena de serpientes, enormes colmillos, manos de bronce, alas de oro y unos ojos llameantes con los que tenían el poder de convertir en piedra a quien las mirara. Las Gorgonas eran tres hermanas llamadas: Esteno, Euríale y Medusa. Vivían en el confín occidental del mundo cerca de las Hespérides y del Tártaro.
Las dos primeras eran inmortales, Medusa sin embargo era mortal y murió a manos de Perseo. El héroe penetró en la morada de las Gorgonas y cercenó la cabeza de Medusa, aprovechado que las tres hermanas estaban dormidas. Esteno y Euríale despertaron tras la decapitación y salieron volando en pos de Perseo, pero tuvieron que desistir de la persecución, al desaparecer Perseo utilizando el casco de Hades, que confería la invisibilidad.
Diodoro considera a la Gorgonas un pueblo comparable a las Amazonas. Este pueblo habitaría en los confines de los Atlantes. Entre sus mitos se encontrarían sus enfrentamientos con las Amazonas, el ataque de Perseo y la aniquilación de este pueblo a manos de Hércules.
Grifos
Cierta leyenda relata como Apolo les había ido a buscar y había regresado a Grecia cabalgando sobre los lomos de uno de ellos. Estaban consagrados a Apolo y vigilaban sus tesoros para protegerlos de los Arimaspos. También custodiaban las cráteras de vino de Dionisio.
Un mito más reciente cuenta que se encargaban de velar por el oro que había en los desiertos del norte de la India. La razón de esta vigilancia podía deberse a que éste era su cometido o al deseo de proteger a sus crías, puesto que ponían sus nidos en las montañas de las cuales se extraía el preciado metal.
Arpías
Raptoras de almas y de niños. Hijas de Taumante y de la Oceánide Electra. Pertenecen a la generación preolímpica, por lo que no están sujetas a los dictados de los doce dioses del panteón helénico.
Las Harpías suelen ser dos: Aelo (borrasca) y Ocípete (vuelo veloz), a veces se nombra a otras como Celeno, Nicótoe y Podarge. Son aves con cabeza de mujer y garras afiladas o mujeres aladas. En un principio los autores sitúan su morada en las islas Estrofíales, en el mar Egeo, más tarde la sitúan en el vestíbulo de los Infiernos, junto a los demás monstruos.
La Harpías uniéndose al dios viento Céfiro engendraron a los caballos Janto y Balio, corceles divinos de Aquiles, y a Flógeo y Hárpago, las monturas de los Dioscuros. En la leyenda del rey Fineo representan su papel más destacado, auque aparecen con cierta frecuencia en uno u otro mito.
Faunos
En la mitología romana, Fauno es el equivalente al griego Pan. Es el padre de Bona Dea ("La buena diosa", o Fauna) y Latino. Fauno era también llamado Lupercus ("el que protege del lobo") por proteger el ganado, nombre realmente procedente de otra divinidad itálica, con lo que al final los dos nombre acabaron fundiéndose en Fauno Luperco.
Fauno era un rey latino, hijo de Picus y Canens. Tras su muerte fue reverenciado como el dios Fatuo, adorado en un bosque sagrado en las afueras de la actual Tívoli. Se le asocia con las pieles de lobo, las coronas y los cálices.
Su festival, celebrado en el aniversario de la fundación de su templo (15 de febrero) era la Lupercalia. Sus sacerdotes Luperci llevaban pieles de cabra y golpeaban a los espectadores con cinturones de piel de cabra. La Faunalia era otro festival en honor de Fauno, que tenía lugar el 5 de diciembre.